No hay éxtasis por la falta de efedrina

Además de ser prácticamente "inhallable", el éxtasis subió a precios escandalosos. Esto es así desde que la efedrina, componente fundamental de las pastillas, se convirtió en tema de los diarios.
por
Cecilia Di Lodovico
Para el ojo adiestrado, es fácil reconocerlos: aunque se pierden entre la multitud que se mueve a un ritmo frenético, la luz roja que cargan -como brazalete, collar o bastón- los delata. A diferencia de los demás, no juegan con ella siguiendo los golpes de la música o acompañando los movimientos de la danza electrónica, sino que la usan para que puedan ser distinguidos en medio de la oscuridad. No están allí para divertirse ni para despuntar el vicio, están para hacer dinero. Son el último escalón de la cadena de las drogas de diseño. Venden pastillas de éxtasis en los boliches.

Desde el allanamiento a la quinta de Maswichtz y el triple crimen de General Rodríguez, el negocio de la efedrina tiene más obstáculos que el de los empujones de los frenéticos bailarines electrónicos.
El pujante negocio, que deja alrededor de cinco millones de pesos mensuales a sus comercializadores, se masificó y dejó de pasar desapercibido por la industria local. Varios laboratorios clandestinos (y no tanto) se dedicaron a producir la pastilla que estallaba en los boliches porteños. Para su elaboración, necesitaban precursores químicos específicos, entre ellos, la efedrina.

Pero la fiesta se terminó cuando Federico Faggionatto Márquez comenzó a perseguir a los hombres implicados en el negocio y, más aún, luego de que hallaron a Forza, Ferrón y Bina en un zanjón de General Rodríguez. El efecto impactó directamente en los consumidores que no pueden conseguir pastillas de éxtasis tan fácilmente como antes. Además, cuando las consiguen, deben desembolsar sumas más elevadas para poder “meterse un bicho”.

Sin embargo, algunos festejan que volvió a circular con más fuerza el producto importado, de Holanda y España, que es de mayor calidad. “Cuando se masificó, se metió mucha gente a hacerlo y les metían cualquier cosa. Los que hacen acá (en Argentina) son una porquería”, dijo un consumidor a 24CON.

Claro que, a mayor complicación para el mercado, el precio se elevó: “Antes conseguías una buena por 15 pesos en la calle y 30 en los boliches, ahora subió a 40 y 70 pesos”, respectivamente.

"La cerencia de efedrina local en el mercado es el resultado lógico de buenos controles", dijo Claudio Izaguirre, presidente de la Asociación Antidroga de la República Argentina (AARA) a 24CON. Aunque destacó que "el éxtasis no dejó de circular porque continúa ingresando en el país  importado de España y Holanda". "Los chicos que consumen esta droga son de clase media y alta, no les importa pagar más por la pastilla".
3Comentarios
martin
2 de Noviembre de 2009 21:50
La efedrina no tiene nada que ver con los precursores necesarios para hacer extasis (MDMA), la efedrina solo se usa para adulterar pastillas de extasis. El precursor necesario para elaborar MDMA es el aceite de sassafras. La dificultad para cosneguir los precursores es a escala mundial, no es solo en argentina. El triple crimen del año pasado relacionado a la efedrina fue solo una coincidencia. Por favor no cuesta nada invesgitar un poquito mas antes de largar cualquier nota.
Matias
22 de Junio de 2010 00:21
Lo que dice Martin es asi. No entiendo, los que escriben esta nota son periodistas?... Por Dios!!!
jos
17 de Agosto de 2010 23:19
el aceite de sasafras hasta vos mismo lo podes conseguir, es un producto comun para hacer perfumes, pero los quimicos dificiles de cnseguir se sustitullen sintetizando la efedrina.
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