Conurbano consume más "Manaos" que Coca

por
Redacción 24CON

El fenómeno de la “coca” y la “pecsi” está cambiando. Post crisis 2001 el índice de consumo de muchos barrios demuestra que bebidas de segunda marca asoman a la sombra de los grandes monstruos que acapararon desde siempre el mercado. 

El gusto popular ya no se interesa en el sabor o en la calidad, sino en los costos. Aunque en este sentido el público tiene una ventaja, porque a lo largo de los años las empresas de segunda línea lograron imitar (más o menos con éxito) la fórmula de las principales marcas.


 

“La Cunnington Cola es una de las más parecidas”, dicen los más arriesgados, y así se produce una de sus principales armas de difusión: El boca en boca.

La expansión de este tipo de producto tuvo sus orígenes durante los años de la Convertibilidad, los famosos ‘90s. Pero increíblemente, el terreno que le propinó la economía de post crisis fue ventajoso. Los precios de las compañías multinacionales de gaseosa se dispararon, y creció inevitablemente el consumo de las segundas líneas. Más baratos, e igual de rendidores.


 

Fue así como proliferaron marcas tales como "La Bichy ahora" (nombre adaptado de la original Beach), Manaos, Goliat, Tai, Freshi, Doble Cola, Córdoba, Pritty, Mad Max, Party, y otras menos populares como 5mentarios o Naranpol, y algunas ya extintas, como la RC Cola otrora producción del emporio Coca Cola. Todos productos harto consumidos a lo largo y ancho del Conurbano, sobre todo en las zonas de menos recursos. Aunque también el mercado logró colarse en la mesa de las familias de clase media.


 

El tema de los costos también tuvo otras vetas. En los últimos años, debido al incremento de la materia prima y el packaging, la estrategia de Coca Cola y Pepsi fue retornar al envase retornable (valga la redundancia), y sacar a la calle el envase de vidrio con capacidad de 1,5 litros.


Según un viejo estudio de la Secretaría de Agricultura, con lo que respecta a las bebidas y su distribución, “el transporte tiene una importante incidencia en la estructura de costos del producto. Por esta razón, las empresas se sitúan en los grandes centros de consumo. Las grandes firmas de capitales extranjeros, a través del sistema de franquicias, poseen embotelladoras en todo el país, a las que se suman las marcas regionales”.

Cabe destacar que el crecimiento de los supermercados chinos también permitió que las segundas marcas se posicionen en las estanterías más visibles, sobre todo en las épocas de mayor calor, que son a la vez la de mayor venta.

 

Según pudo constatar 24CON, en los supermercados más chicos de la Región Metropolitana el precio de una botella de Coca Cola de 2 litros ronda los $6,00, mientras que igual envase de Pepsi cuesta alrededor de $4,50. Sorpresivamente, las demás marcas de bebida cola tienen en promedio un valor de entre $1,90 y $2.70. La diferencia de precios es clara.

 

 

PARTICIPA DE LA ENCUESTA

 

Sin embargo, el fenómeno no se produciría de igual forma en otro tipo de productos, más aún teniendo en cuenta la clase social de los consumidores. Una reciente encuesta de la consultora privada Nielsen determinó que algunas primeras líneas todavía prevalecen. Ante la pregunta de "¿en cuál de las categorías estaría dispuesto a pagar un poco más para no resignar la marca que compra?", 57,1% de los consultados respondió: "aceites". En tanto que 54,6% mencionó a los productos de tocador; 53,5% a los de limpieza; y 51% a yogures y leches.


El fenómeno de las gaseosas baratas es complejo. Como en el caso del municipio de La Matanza, en donde una de las principales plantas productoras de Coca Cola ubicada en San Justo (FEMSA), hace unos 7 años debió dejar la elaboración de la gaseosa para convertirse solamente en envasadora.

Lo paradójico es que en el mismo distrito, pero en Virrey del Pino, creció exponencialmente la producción de la compañía regional Refres Now, quien alimentó su usina con la ya reconocida Manaos. “En agosto de 2009 hemos incorporado nueva tecnología italiana en todas las líneas de producción y llenado que nos han permitido duplicar la producción diarias de bebidas llegando a la increíble cifra de 2.700.000 litros al día”. Así lo anuncian orgullosamente desde su sitio Web.

Lo mismo ocurre con la imitación argenta de la Inka Kola. La denominada Chola de Oro es una bebida sabor a papaya elaborada en el barrio de Barracas por una fábrica de soda. Se comercializa en los restaurantes peruanos de la city y en el GBA.

Las ventas lo demuestran. El negocio sigue en incremento y el imperio de las principales marcas ahora tiene competencia, por lo menos, en el Conurbano más profundo.

 

 

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27 de noviembre de 2009

 

 

 

 

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