La modelo y prima de la famosa tenista sueña con ser la "embajadora" de sus compatriotas que disputarán la Copa Davis frente al equipo argentino. "Me gustaría que ganen los dos países", asegura.
Por una cuestión de horas, Valentina Sharapova se salvó del terremoto de Chile. Estuvo allí gestionando entrevistas en Viña del Mar y pudo llegar a tiempo para tomar un vuelo y volver a Buenos Aires. Pocos días después y lejos, muy lejos, el equipo argentino de Copa Davis gestaba una proeza tenística de dimensiones considerables. En Suecia, le Legión, comandada por David Nalbandian, batía al equipo local, un resultado que un par de días antes era una quimera.
En la próxima instancia de la competencia deberá medirse con su par de Rusia, y ahí es donde el ADN de la modelo de la agencia de Leandro Rud entra en colapso. “Los dos países son míos; no puedo elegir entre ambos y cuando hay una competencia me gustaría que ganen los dos”, asevera la prima de Maria, quien fuera número uno del mundo en el universo de la raqueta.
Ella, más modesta, jura ser pésima para jugar al tenis. Es más, ni siquiera vio la serie de Copa Davis contra Suecia y tampoco sabía de los encuentros venideros con Rusia. “Me gustaría ser embajadora del equipo ruso, y también conocer a los tenistas”, dice como para ir entrando en clima.
La modelo asegura estar repleta de actividades laborales. Conduce dos programas de televisión, tiene la agenda cargada de desfiles y además comenzó el año lectivo, ya que Sharapova cursa tercer año de Marketing y Relaciones Inter-nacionales. Le queda apenas un año de cursada y obtendrá un título universitario que, sin dudas, ayudará a concretar sus aspiraciones diplomáticas. “No quiero dejar la facultar porque me llena por otro lado –afirma–. El trabajo me llena un aspecto de la vida, el estudio, otro”.
Foto: Gustavo Correa.