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Tras los barrotes y en fríos espacios, miles de presos están detenidos pero aún sin una sentencia firme o una condena que los prive de ejercer plenamente todos sus derechos. Desde hace pocos años, estos reclusos pueden votar aunque lo hacen de una manera distinta a la del resto de los ciudadanos.
En el interior de las unidades penitenciarias no hay campañas. Los internos no están sometidos al bombardeo constante que, a través de la televisión y otros medios, los candidatos aplican sobre el público y los electores. Sin embargo, a la hora de decidir también lo hacen frente a una urna pero con algunas diferencias.
Desde el año 2007, por un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que modificó el Código Electoral Nacional, los detenidos sin sentencia firme deben cumplir con el voto, pero la forma de votar es distinta, el sistema es similar al que se usa en los consulados fueras del país: una única boleta que detalla los primeros tres candidatos de cada partido, sobre la que el votante debe marcar cuál es su elección.
Ingresarán al cuarto oscuro con una lapicera en la mano o bien con un sello con forma de cruz para que pueda estamparlo en la boleta.
Para que los privados de libertad puedan votar deberán cumplimentar tres requisitos: no tener condena firme, poseer en condiciones el documento nacional de identidad y estar inscripto en los padrones. La autoridad electoral será el director de la Unidad y cada mesa electoral tendrá un presidente y un presidente suplente (serán designados por la Cámara Electoral), y los partidos podrán asignar fiscales, quienes deberán acreditarse en la Cámara Electoral.
Desde el Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires, informaron a 24CON a través de un comunicado que, tras una resolución de la Suprema Corte de Justicia Bonaerense, los detenidos de la provincia también podrán elegir candidatos a gobernador en las elecciones primarias a realizarse el próximo domingo.
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“En muchos penales no usan boleta, se pasa lista y se le pregunta al detenido cual es su voto y se anota en esa lista. En otras se lleva la urna donde votan pero después del recuento es destruida, se pasa la información pero la urna no sale del penal. Los empleados deben presentarse el domingo después de haber votado en su localidad, no pueden hacerlo en la cárcel”, finalizó Von Kaull.
La organización María de las Cárceles se focaliza en la posibilidad de darle una segunda oportunidad a los detenidos dándoles un oficio o bien permitiéndoles que hagan un bien a la sociedad. Con computadoras en desuso aportadas por empresas o particulares, los internos de cárceles bonaerenses que dispongan de espacio, las reacondicionan y arman nuevas computadoras que luego son donadas a escuelas.
11 de agosto de 2011