¿Qué se conmemora con el "Día de la Soberanía Nacional"?

El 20 de noviembre figura en el calendario argentino como el Día de la Soberanía en conmemoración de la batalla de la Vuelta de Obligado. Pero ¿por qué se tomó esa fecha y no otra? ¿Qué impacto tiene en la sociedad de hoy el recuerdo de un enfrentamiento ocurrido en 1845? ¿Hay conciencia de lo que es la soberanía en esta época?

Para responder estos interrogantes, Infonews consultó a Osvaldo Bayer, Mario "Pacho" O'Donnell y a Felipe Pigna. Con puntos de vista disímiles, los tres académicos acordaron sobre la importancia de conmemorar este hecho histórico.


Hay un sentimiento soberano

O'Donnell asegura que en la sociedad "está creciendo" una identidad soberana, aunque advierte que "es un trabajo que hay que ir dando".

"La Argentina ha sido educada para no entender el tema de la soberanía. Falta mucho porque es contra la corriente. Toda la historia que nos han enseñado siempre ha servido para aceptar la dominación como algo natural", argumenta el historiador.

En esa línea, Bayer analiza: "Poco a poco se va creando un ambiente con respecto a la unidad latinoamericana. Lo que significa dejar sin fronteras este continente, como era el sueño de Bolívar".

A su vez, Pigna explica que "se ha logrado relativamente, no absolutamente, unir los conceptos de la soberanía nacional y soberanía popular; no puede haber soberanía territorial si no hay una soberanía popular".

"Es un proceso lento, como todas las incorporaciones simbólicas son lentas. No son automáticas. A 30 años de Malvinas vamos empezando a entender que las aventuras militares, supuestamente con fines nobles como la recuperación territorial, no tenían ningún sentido ni expresaban ninguna proeza que tenga que ver con la soberanía nacional".

Qué significa hoy el recuerdo de la Vuelta de Obligado

El director del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego sostiene que "todos los días libramos batallas de Obligado". "Hay que entender que la historia es una metáfora del presente, siempre. Nosotros hemos perdido batallas de Obligado con el endeudamiento atroz, asfixiante. Hemos perdido batallas de Obligado con la privatización de empresas estratégicas. Hemos ganado batallas de Obligado, por ejemplo, cuando se independizó la Argentina del FMI. Todo el tiempo estamos librando, ganamos y perdemos batallas de Obligado", sigue O'Donnell.

En tanto, Bayer afirma que "la conmemoración de la soberanía tendría que ser algo que recordara las palabras de Bolívar sobre los estados latinoamericanos". Eso, "es mucho más importante que defender la soberanía de uno de los países". "La soberanía latinoamericana es el único futuro. El mejor futuro que podemos tener", remarca.

Según el autor de Los mitos de la historia argentina, el recuerdo de la batalla "está empezando a tener relevancia a partir de la importancia que se le fue dando a nivel oficial y a que se le dio consistencia a un hecho que es muy importante en la historia argentina: la reafirmación de la soberanía con lo que teníamos en aquel momento, pero con una fuerte decisión de no entregar ni un centímetro de territorio nacional". Y estima: "Se va tomando conciencia. Me parece que hay más conciencia en torno a este tema".

Por qué la Vuelta de Obligado

El 20 de noviembre de 1845 un poco más de mil argentinos lucharon para defender el territorio nacional de una invasión anglo-francesa. En conmemoración a la valentía de los que participaron y por las consecuencias de esa batalla, a través de la ley 20.770 se declaró esa fecha como Día de la Soberanía.

En aquel momento, las dos potencias europeas ingresaron por la fuerza a las aguas del río Paraná para colonizar algunas regiones de nuestro país. Frente a la invasión, el gobernador Juan Manuel de Rosas ordenó a Lucio Mansilla defender el lugar cercano a San Pedro: Vuelta de Obligado.

Para el escritor de La gran epopeya la elección de esa fecha no fue azarosa, sino que "no ha habido ninguna otra batalla siendo ya nación independiente en la que se peleara contra los dos imperios más importantes y más poderosos del mundo: Francia e Inglaterra". Y compara: "Es como si hoy nos atacaran Estados Unidos e Inglaterra. Fue una defensa absolutamente épica, que además fue ocultada por la historia oficial. Ensombrecida".

Y añadió que "lo que es interesante es que, justamente, por la dominación cultural que hemos vivido tanto, siempre se hablaba de las guerras con España, nunca se hablaba de las guerras contra Inglaterra, contra Francia". "Eso fue mal visto siempre por las dirigencias oligárquicas argentinas, porteñas sobre todo", afirmó.

En tanto, según el autor de La Patagonia rebelde, el hecho de que se haya fijado el 20 de noviembre como símbolo se debe a "un auge en este momento de los escritores nacionalistas rosistas", aunque aclara que "no está demás decir que fue muy justa la defensa de la Vuelta de Obligado".

"Habría mucho que discutir. Habría que haber llamado a un congreso de historiadores para definir todo eso y poner una fecha que tendría que ser también una fecha latinoamericana; que lo festejemos todos los pueblos latinoamericanos", sugiere Bayer.

"Realmente se puede tomar como una defensa de la soberanía contra el ataque extranjero. Pero también, tomando ese dato, habría que dar la razón a todos los pueblos originarios que se defendieron de los españoles cuando llegaron por primera vez los europeos al territorio americano. Sin embargo, en ese sentido no se hace ningún recordatorio. Ni siquiera sobre el levantamiento de Tupac Amaru, ese gran luchador que lo único que quería era eliminar la esclavitud de su pueblo en contra de los esclavizadores españoles", advierte.

Y propone que "el levantamiento de Tupac Amaru podría ser la fecha para unificar un día de la soberanía latinoamericana".

Pigna, por su parte, tiene una visión distinta respecto del rosismo y la reivindicación de la batalla de Obligado: "Yo no soy rosista, por ejemplo. No hace falta reivindicar la figura de Rosas para reconocer que fue un hecho muy importante para defender el territorio argentino amenazado por dos potencias. Creo que uno, con más razón a tantos años transcurridos, no tiene por qué ser rosista al avalar y reivindicar un hecho que tuvo que ver con la historia de nuestro país".

Con análisis y percepciones contrapuestas entre sí, los tres académicos coiciden en que actualmente se está generando un espacio para pensar y vivir la soberanía nacional. Los hechos históricos, como recuerdo o "metáfora del presente", son puntos de encuentro de la memoria colectiva que ayudan a comprender quiénes somos, qué podemos hacer y hacia dónde vamos.

 

28 de noviembre de 2011

FUENTE: www.infonews.com